enero 19, 2010

[World]




Hoy te vi…
hoy visité tu presencia y me mostraste un rato de tu tiempo
hoy ocupamos un lugar que no cabe en este espacio
hoy te encontré pronunciando palabras.

Vi tu cara asintiendo a mi creación
fuiste parte de mi mundo.

Fui a tu boca y pronuncié mis palabras
solamente te buscaba...

Y estabas ahí, en mi mundo creado
y solamente necesitaba que te fueras.

Habité un lugar en mi miedo,
ahí te encontrabas,
buscaba respuestas, buscaba tu personaje.

Ahí estábamos... jugando a ser humanos
donde se dicen cosas infinitas
donde se pronuncian palabras prohibidas.

Te encontré, pero no estabas ahí
solamente buscaba traerte
que seas testigo de mi artificio
hacerte pasar por mi mente
que vengas por mí..
solamente para destruirme.

Hoy te encontré... en un sueño desesperado.

[Rain]

Ni siquiera importa ahora que su nombre huela igual que la lluvia porque nunca terminará de regresar y quedarse en mi olfato.

No es como si su sombra, al menos eso,
pudiera pasar de refilón por alguna de mis mañanas y alegrarme la vida.

Pero no, ya se cubrió su rostro de cachitos de pena y sólo duele aquí,
en medio del pecho, como un infarto.

enero 18, 2010

Far...




No me hizo feliz
ni el libro,
ni la tarta de nata
que comí con la vista,
ni el anillo que te compre,
que invitaba a una
vida junto a ti,
fue
mi pseuda muerte
al morder la manzana
en vaivén sobre ti.

Helada...

Penitentes los esclavos,
cobrando las regalías de sus pecados, redimiéndose en errores pasados,
caminando en las brechas, de surcos escarbados,
con sus manos,
con sus labios.

Dicen que hace frio estos días.

Me rio.

Hace más frio aquí dentro...

Ravens



Somos cuatro y aún jugamos
a querernos, a simular amor sobre la mesa
y sentarnos al pórtico a platicar de historias anormales,
mientras mamá prepara el alimento
y escucha devorarnos la carne.

Mi padre vendó los ojos de todos mis hermanos
y antes de abandonarnos, cubrió los suyos con sus ropas.
Mis hermanos se columpian de la mano de mi madre,
no soportan ser ciegos por culpa de papá
y se dan picotazos uno a otro para expiar
no sé que clase de pecado.

Sé que me sacarán los ojos si me acerco,
por eso me santiguo por las noches
y rezo un padre nuestro por todos.

enero 16, 2010

Blindness

A oscuras y segura hoy voy a adivinarte. Ya lo sé: querrás encender la luz, una vela, abrir la persiana. Te gusta mirarme mientras me vuelvo agua, enseñarme los dedos arrugados después de bucear un rato dentro de mí, pedirme que te mire mientras te estoy lamiendo despacito. Pero hoy no verás nada.

Quiero que se te agudicen los sentidos.

Puzzle

Tengo retazos de todos los momentos formando un puzzle en la memoria...

La manera de tocar con la palma de la mano, el momento en que tu sexo jugaba con mi sexo sin entrar, el jabón escurriéndose entre tus dedos, el calor tan soportable de finales de la primavera, esperarte durante una hora sin ropa interior para notar cómo me abarcabas entera por momentos, el ruido que hace una cremallera que baja muy rápido, el tacto exacto que revela tu dureza.

Pero todas las imágenes del mundo no serían nada sin los sonidos.
Con ellos no hay retazos: los recuerdo todos.

enero 12, 2010

Pasado en Infinitivo...

La querías tanto que el día que desapareció, se te apagaron todas las reacciones. Lo único que dejó activo su marcha, fue tu capacidad de llorar hasta que se te mojaran los tobillos y eso fue lo que hiciste durante días. Sabiendo que suplicarías sólo por un titubeo en su voz, una grieta en su muro defensivo. Sin entender que pintaba la época de sequías a estas alturas del año, buscando meteorólogos que certificasen que aún existía una posibilidad, que tus inundaciones no caerían en manos vacías.

De repente, un día, te diste cuenta que ella esta vez había usado la palabra adiós, descubriste su resguardo sin billete de vuelta y se te hicieron añicos las compuertas. Ya no está, ya no está, ya no está, te gritaban las calles donde la quisiste a tiempo completo. Sin descanso para el cigarrito.

Ahora te engañas en las madrugadas creyendo que compusiste la argamasa adecuada para contener la marea que no has tenido que soportar en tus pupilas. Es la forma más sencilla cuando eludes tu pasado: no volverlo a pisar… Y besas otras manos y tocas otros cuerpos, convencido de que las telarañas han hecho lo que les corresponde. Que lo que escuece en tu estómago cuando la imaginas, es sólo la mala digestión del alcohol de anoche...

Estará como siempre en alguna frontera… cuando la ves tomando otros puertos, con la misma maleta de siempre, colgando destinos en la sonrisa que nunca quisiste dejar de besar. Cuando sabes, porque lo sabes, que podrá deshojar cuerpos sólo con un guiño recordando los cuerpos, olvidando los nombres… y cuando el tizón se acerca demasiado a los puntos vitales, concluyes las máquinas e inundas pensando que así limpiarás el pasado.

Y sólo te darás cuenta de que te equivocas cuando sea demasiado tarde.

...

Extrañarte...

Claro que te echo de menos, por eso se me cosen las costuras de las sábanas a los vacíos intermitentes que ya no deja tu aliento en mi pecho. Y duele, claro que duele, por eso evito los rayos de sol asesinos que me muestran esos rincones que ya no te guardo para que los vayas habitando poco a poco.

Ahora son lugares muertos, se gangrenan y me corroen los baldosines, convirtiéndolos en estériles, incapaces de derramar lágrimas de consuelo. Y acabo siempre bajo el mismo peso, intentando conciliar un sueño repleto de pesadillas con la vana esperanza de despertar y verte a mi lado como entonces.

Claro que te echo de menos, porque ya no sé dormir sin tus manos de alabastro enfriándome las muñecas, replegándose en los vacíos de mi médula, porque no soy capaz de odiarlas ni aunque las recomponga segando otros cuerpos más allá de mi piel.

Así que cada noche descompongo mis opciones rebuscando tu rastro en el suelo inerme en el que siempre termino pudriéndome, helada y vacía. Siguiendo el rastro de mis lágrimas en un vano intento de encontrar, como si se tratase de baldosas amarillas, el camino de vuelta a ti, el camino de vuelta a casa.

...

Mi Tango..

El contigo y el sin ti se convirtió en un péndulo que acelerábamos con Vodka y retardábamos a la luz de domingos, porque en domingo nada es lo mismo que en lunes y olvidamos siempre las postales de sábado, inundadas perpetuamente por las cloacas.

En domingo, por no equivocarnos de nuevo, dejamos que el oxigeno escapase por las tuberías rojas en vez de insuflárnoslo boca a boca y a pesar del sístole y diástole, invariablemente proporcional a la distancia entre nuestros cuerpos, pusimos los crespones en las banderas, guardando el luto sabiendo que, a pesar de todo, no hay tierra suficiente para tapar el camino entre nuestras manos.

Lo nuestro apuntaba a certeza, a pesar del miedo que me daba escalar tus ojos, mirarlos de cerca, beberlos sin aditivos. A pesar de que te mordieras las uñas hasta hacerte sangrar. Subiendo, subiendo, nos descubrimos demasiado alto (lejos de las rodillas) para un salto sin paracaídas.

Precisamente para bajar sin prisas, te quedaste agarrado de mi collar, en el balanceo de mis senos mientras nos acunábamos los sábados (nunca más tarde de las doce). No queriendo mirar más allá, más acá (junto con la estantería de los trofeos oxidados de errores), un poco más acá, hasta injertarnos en piel y empañarnos el cielo de la boca, nos dejamos hacer con la única prohibición de no escribir un te quiero ni a base de arañazos.

Aún sin uñas, escarbamos parapetados bajo cuervos la fosa común (donde no vivimos para contarlo) aunque ni a cal viva nos borraremos de los huesos.