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junio 09, 2011

Eva Hunter







Observó asombrado el voluptuoso reptar del cardumen azabache hacia los pechos. La mirada resbaló en su cintura para abordar la contundencia de unas caderas amazonas que enmarcaban la maraña salvaje e incitante. Siguió aquella cuña de pecado hacia los muslos ebúrneos, pareciera hubiesen sido conformados en un molde venéreo y carnal. El frío recibimiento lo liberó de su abstracción.

Tomó una etiqueta del mazo y, tras rellenarla con gesto insatisfecho, se la pegó en la frente:

PROTOTIPO:
Eva Cazadora 2072-P01

COMENTARIOS:
Traza fisonómica perfectamente lograda. Mejorar efecto termocorporal.

mayo 20, 2010

No mentiras...


-No bueno, no te voy a mentir-.

Decirte que este lugar con demasiada vida me llena sin siquiera recordar tu rostro. No, yo no te voy a mentir. Decir muchas cosas que a las tres con quince me hacen feliz, doliéndome desde dentro la insistencia famélica. Ser incoherente entonces al decir, “sí, sí, hoy mismo soy más puta, alcohólica y perdida, al día que te conocí”.

Pero no pienso en mentirte.
Más bien aseguro mis labios, justo en el lugar que ocupan en mi rostro, es necesario amarrarlos con cuerdas que no provengan de tus cabellos.

Y esta mañana pensaba en escribirte algo más alegre, tal vez “aquí, todo el tiempo huele a cerezas y a lluvia…” o “siempre tropiezo con tus pies en las esquinas verdes y diminutas de este lugar…”

Escribirte algo,
que dejara ver mi estupida manera de venerar tu ausencia, de estar tendida en suelo haciendo el teatro continuo, con los mismos ojos que ya sabes de memoria, demostrar la debilidad de mi piel a tus minutos fugaces. Y no lo quise así. Decidí plantarme en este mismo café (de las seis de la tarde), cruzar la pierna sobre la otra con botas azules, pintarme los labios, mientras sentía los flujos extranjeros y sonrisas dadivosas, sentarme en la mesa de madera en la esquina, sacar la hoja descuidada,
un bolígrafo, cualquier bolígrafo, escribirte:

No te mentiré: Te extraño, pero no te necesito.

mayo 02, 2010

Hola?


Yo sé, probablemente nunca entiendas muy bien lo que te cuento ahora. Esta tarde es extensa, y muy gris, y casi tan larga como este camino que caminamos. Es fría, y en la piel se siente un placer como tartamudo, como por puntadas en todo el cuerpo, parece darse y no darse. Esta tarde tiene mucha música de fondo que la describe y que duele un poco, a veces entonces también te amontono junto con todos los instrumentos. Me he mordido mucho los labios viendo a través de la rendija la sombra magna de los árboles a la luz del sol, que ya es luz de luna.

¿Te he hablado alguna vez de mi pasión por los árboles? Estoy segura de haberlo mencionado en cierta ocasión. Estoy segura de que me habrás visto ya entre tu mente abriendo la boca redonda ante un árbol. Eso soy. Tengo una multitud dentro mío, todos queriendo decirte algo. Comenzará alguien por hablarte de toda la melancolía que se escurre en este lugar, o visiones de un país lejano al que no he podido llegar, quién sabe por qué razones sempiternas que supongo nunca entenderé. Y hay invitaciones para ti, te dicen: Vayamos a vivir a Arabia, y seremos de un color carmín feliz. No imagino tus respuestas, más bien, veo exactamente tus silencios. Son de un estilo “piano” y te hieren con arte.

No puedo hablarte ya más sobre mis vicios a esta hora, el alcohol o las hierbas, porque al fin y al cabo sé que conoces bien la mordedura de mi alma indómita, conoces y te haces infeliz, como si fuese yo, algo que duele. Y tengo la intención de hablarte sobre el nuevo libro que estoy leyendo y la magistral crueldad del narrador, que me hace recordarte a deshoras, pero recuerdo y termino por gritar hasta romperme la voz. Eso, yo pienso, te hará llorar entre sonrisas. Algo muy de ti, o de tus desordenes anímicos.

Cómo contarte de la coherencia de mi vida, sin modificar las situaciones típicas de mi esquizofrenia, y no decir lo que hago para que no sientas que me pierdes de nuevo, y de nuevo otra vez. No. Porque me viene de bajada, la imagen oblicua de mi cuerpo en la estación y mi boca gesticulando un “adiós. Pero no me voy”, y tú huyendo a cualquier lugar que no te permita ver la despedida continua. O tal vez, una única intención tuya de hacerme ver lo poco que es importante para ti mi partida.

Hay tanta maraña en mi cabeza esta tarde. Que podría comerme a todo el mundo y no tener sabores. Que incluso podría llamarte y sólo poder decir, la única palabra que entiendo desde el día que te conocí. Pero y qué más dan las letras, si yo sé que es tan probable que no hayas entendido nada de lo que te he contado ahora…

febrero 25, 2010

Something...

Las heridas me recuerdan
que el pasado fue real.



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Novedades...




Vuelve. Me pregunto si aún me reconocerá, si sabrá que sigo siendo la misma amorfa.

Iré llevando tacones negros, con sonrisas de repuesto, usando pintura para que mi rostro no se vea tan pálido a lo oscuro de mi cabello, a las enfermedades y adicciones de estos días. Iré sin resaca, será la mañana sin resaca que toca en cada mes.

Aunque pueda ser que solo me abrace, y vuelva por donde llegó, huyendo de esta diminuta e infernal ciudad. Que duele. Y a mí me gusta.

He pasado la tarde viendo el cine que aún tenía almacenado, llorando un poco, fumando, usando esa ropa cómoda, alimentándome de comida rápida, escuchando esa música de cantina, la cerveza, el opio. Invito a alguien que me bese y después se vaya sin lágrimas. Hago lo que tengo que hacer, por la abstinencia que representa mamá. Me dejo morir lo suficiente para estar viva a su llegada.

Voy al concierto de piano de ese chico que toca muy bien, y no sé por qué. Me acompaña el otro chico, el otro amigo, tiene bonita cara (cara de una noche o dos). Creo que nada más. Y nos tiramos en mi cama, veo el violín de lejos, y los instrumentos colgados en la pared.

Me dice: te has vuelto más persona. Yo me asusto. Vuelve a decir: trabajas mucho, como un padre de familia desesperado. Me re-asusto. Y le pido que mire mi cabello, mi cara y que compruebe si pertenecen a alguien razonable. Me observa con sus oscuros y concluye: eres una loca. Y ya sonrío.

Han descubierto la hora en la que estoy en casa y llaman. Preguntan sobre ese encuentro. Les digo que no me jodan, que ya llamaré después para salir a algún lado. Me desvelo y dejo las ventanas muy abiertas toda la noche. Ando con poca ropa. Siento el frío, la música muy fuerte, tanto orgasmo, o la palabra que mejor lo represente. Y acostada en el piso de la cocina, pienso, pienso que alguna vez yo quisiera volver, así como vuelve él, que alguien me esperara con tanto miedo, desesperación, nerviosismo, y sobre todo, muriera por una caricia mía, así, como yo espero la de papá.


febrero 17, 2010

Retazos





Miles de pedazos de mi cuerpo andan escondidos por los rincones. Hay trozos bajo las camas, entre las baldosas, enredados en la hierba seca. Los hay bajo el agua y sobre nuestras cabezas, volando a miles de metros de distancia. Y también los hay en lugares extraños, en camas ajenas, en paises lejanos. Todos desperdigados como migas de pan y todos anhelando el silencio de un reloj parado.

The End





Ibamos en su coche, ninguno hablaba. La lluvia resbalando por los cristales, cortada empujada por el viento y la inercia. Cuando por fin paramos, las luces de las farolas entraban en el interior fraccionadas en forma de escamas anaranjadas.

Le miré, él miraba al frente.

-Nene, lo he dejado.

-¿Qué tal estás? -me preguntó al cabo de unos segundos

-No sé... qué quieres que te diga, no tengo ni puta idea de cómo sentirme. Pero supongo que tengo algo de miedo. ¿Y si no soy capaz de querer a nadie de verdad? Quiero decir, él ERA perfecto, ¿Qué carajo me pasa? Si no he sabido quererlo a él, no sé a quien voy a querer!

Me giré hacia la ventana, dándole la espalda, con el ceño fruncido.

-A veces no hay que buscar la persona perfecta, sino el momento adecuado.

Me volví hacia él con los ojos tristes y cansados, luego resoplé con un atisbo de sonrisa.

Today is Friday




Parece que ha pasado casi un año después de todo, un año de nada. Cientos de días, nuevas caras, mismos problemas. La certeza de haber estado allí antes.

Giro la cabeza de vez en cuando al cruzarme con miradas a color que me dedican unos segundos y me hablan. Pero nunca me detengo. La necesidad de avanzar me arrastra por inercia hacia salas vacías. En mi pecho descubro un silencio ártico. Me muevo por ambientes de locura y me oculto tras la cámara, paso de vez en cuando al frente y me desnudo sin pensarlo. Fotografías posadas de sonrisas a medias y torsos descubiertos para mis memorias.

Han pasado más de cien días desde agosto y en septiembre me descubro recordando cuando tu mano acariciaba en surcos la silueta de mi mandíbula. En diciembre te hubiera besado en la comisura de la boca una última vez, pero llega enero y con él el frio.

He recorrido tantos kilómetros en un año, que parece que he visto todo y nada.
Y nada queda ya.
Sólo intentar volver a escribir.
Y esperar... a ver qué pasa.

febrero 15, 2010

Remember...




Te acuerdas?
Sí, me acuerdo.
Lo dices como si hubieras cambiado tus sentimientos,
como si ya no me quisieras. Dime que aún me quieres.
Si te quiero.
Repitelo, quiero estar seguro de que no estas mintiendome.
Si te quiero, te quiero y se que tu me has querido siempre.


Fear


Supongo que querer implica también tener miedo.

Miedo a despertarme un día y no encontrarte detenido en mi espalda y darme cuenta, con los
Justificar a ambos ladospárpados despedazados por los sueños (en los que te vas y no vuelves), de que no es una de esas mañanas normales, sino ver que he perdido el sabor de tu aliento preso de mi nuca, que se quebró el camino de baldosas amarillas que me escalabas de madrugada y que el color de tus ojos se ha derramado perdiéndose de mis labios.

Supongo que se tiene miedo porque sabes que necesitas a alguien. No como necesitas beber de manantiales límpidos, sino como necesitas descubrir que mañana hará sol. Y necesitar siempre asusta. Porque puede que él no te necesite a ti. Porque puede que un día se vaya.

Yo, que siempre me rebelé contra las ataduras, hoy me anudaría con piernas, besos y brazos al camino eterno que no me separe de ti ni en las pesadillas y sé (porque en el fondo lo sé), que con cada despertar te soltaría, con el corazón acampado en mi garganta, para dejarte la elección de mis sábanas con café y tostadas.

Y si vuelves, desayunaremos bizcocho en las curvaturas de tu cuello y magdalenas sembradas en los montes de mi cuerpo. Y si vuelves, no le faltará sol a los días de lluvia ni calor de abrazos a los temblores. Y si vuelves, se me estirarán las sonrisas hasta las coletas y me prenderé mil te quieros de mi pelo, vacío sin tus dedos.

Vuelve, sólo vuelve…

Y en esta mañana de cronómetro (5, 4, 3, 2, 1…) me descubro débil de simple querer. Querer que pase el tiempo, querer bordarte mis labios en tu cuerpo, querer escucharte presentar a amigos, querer mirarte cuando tú no miras. Querer verte, con las manos llenas de sonrisas, esperándome en el andén donde seguir construyendo días con mañana.

Quererte a ti al fin y al cabo.

Yo que cantaba siempre satisfecha aquello de “
Que desde que te has ido, aún nadie me ha vencido” confieso que has derribado todas y cada una de mis defensas y ahora te sientas en el trono que gobierna la felicidad de mis horas. Y admito que tengo miedo de que, una vez rendida la ciudad, decidas construir tu hogar más allá de las fronteras que te ofrecen mis piernas.

Supongo que da miedo reconocer que hace ya tiempo que cegué las puertas de entrada y ahora cierro los ojos cada minuto en la comisura de tus manos.


=)


Fa-uce


Me dicen que estoy de muy mal humor. Que ya no hago cosas que antes sí hacía. Que como, hablo y escucho poco. Creo que estoy enfermando y que esta enfermedad es degenerativa. Y está empezando a dejarme sin ideas para escribir. O tengo demasiadas ideas.

Quiero decir,
que yo antes me sentaba en esta misma silla y te escribía cualquier poema de sarcasmo, o cualquier historia. Y ahora no puedo hacerlo sin tomarme antes un Ibuprofeno.

Aún no sé de qué enfermedad se trata. Si lo supiera, al menos, podría escribir acerca de ella. Sólo espero que no me deje inmersa en la eterna agonía de no poder seguir escribiendo. Que me remate como le dé la gana.

Porque si yo no puedo escribir, no quiero absolutamente nada. Ni siquiera un Ibuprofeno más para mantenerme aquí sentada. Quizá necesite un abrazo tuyo, o una ducha de agua caliente. Una dieta equilibrada a base de sopa de letras y caricias, de esas tuyas, con alas. O ir de compras una tarde. O dedicar mi primer libro en un café. Y dedicarte una nueva sonrisa.



enero 30, 2010

[2K8]



¿Tú nunca disfrutaste mis berriches? Porque yo a veces con los tuyos me divertía bastante. Te digo que me divertía, pero igual era más que eso. A veces divertirte es llorar con toda tu alma.
Tú me decías cosas de lo más hirientes. Por eso un día te dije que tenías cuchillos en la lengua. ¿Cómo se llamaban esas armas antiguas con las que según eso podrías enterrarlas sin sacar sangre? Tú eres de los que matan y se asustan de ver al muerto. Porque no hay sangre. Verduguillos... así se llaman los cuchillos.

Nunca te lo dije pero me gustaba. Nadie se toma el trabajo de armar esas ofensas sin un perol de pasiones quemándosele dentro, ¿me equivoco? Tal vez, péro no me equivocaba cuando sentía mi Ego crecer con cada una de tus cuchilladas. Y si he de ser pareja, he de reconocer que mis cuchilladas también eran terribles, porque a mi no me asusta ver sangre. Tú elegiste el arma...

¿Sabes que te ves irresistible desangrándote? Hirviendo del berrinche, aventando cosas al piso, cortándote los dedos. Y yo callada. ¿Qué pensabas? ¿Me asusté? (Ja!)

[Yeah!]



Toda mi vida he odiado a los buenos. En todas las películas yo les iba a los malos. Y "Nefastófeles" era verdaderamente tan maldito que yo pasaba a ser la buena, la que tenía razón. ¡Qué horror!

En cambio contigo me quedaba el consuelo de ser una zorra aborrecible. ¿Nunca pensaste en mí con ese insulto? Ser zorra es como bailar: cuestión de agarrar el ritmo. Las monjas decían: Los malos pensamientos galopan cabalgados por demonios. Pero ser zorra no es un mal pensamiento, es más, ni siquiera es un pensamiento..!

Ser junkie de tus celos, alimentarme de ellos hasta cuando no estoy, eso SÍ que es ser zorra. Mira, yo creo que el arte de ser una zorra está un poco en la cama y mucho en otra parte.
Mis parientes, cuando hablaban de zorras, decían: las tramposas. Entonces, yo de niña, siempre que hacía trampa pensaba: -Dios, qúé zorra soy! ...y me iba a confesar. Claro que al padre no le decía: Me acuso de ser zorra, porque, además, zorra es un insulto. Pero sí me aacusaba de ser tramposa. Y lloraba muchísimo, porque imaginaba al sacerdote pensando: -Tan chiquita y tan zorrita. No te imaginas todo lo que cambié por eso...

Luego de confesarme cada mes por años, ya supondrás que un día no lloré, y al final, tanto el padre como yo, nos acostumbramos a los mismos pecados y a la misma penitencia. Tres padres nuestros y una buena obra. Según yo a los 12 era una zorra perdonada...

[Lo Acepto!]



¿Cómo quieres que empiece?
Soy el cordero que le saca lo buen pastor al lobo, y lo lobo al buen pastor...

Soy vanidosa, trendy, soy demasiado gorda para problema y demasiado flaca para solución. Debería estarte deciendo que soy maravillosa, pero como ya te diste cuenta, digo esto para confundirte, para jugar contigo, para que seas mi muñequito... pero entonces no vendrías tras de mí, como lobo hambriento, ni tendrías que haberte puesto la máscara de coyote para que yo te viera interesante.

¿Quieres saber en qué columpio enseñé por vez primera mis mini boxers?
¿Quieres saber cuáles fueron mis primeras palabras mágicas, mi primera escobita de velocidades, mi primer grito... heroico, mi primer príncipe convertido en sapo?
Si yo fuera oveja, sería negra, no lo soy por supuesto, qué flojera ser del rebaño, pero si lo fuera, mejor negra que mestiza.


Novios?
Hombre fuerte e inteligente, porque sólo los hombres fuertes saben obedecer las órdenes de una mujer sin quebrarse.

Las manos de un hombre no usan máscaras. Los hombres ponen duras las facciones hasta para sentirse guapos, pero las manos siempre los delatan. Cuando las manos de un hombre no te dicen nada, lo más probable es que el fulano sea un tontito sin carácter.
  • Una mujer con el escote en su lugar (será? Jaja!) tiene todas las armas para mover el mundo, puedes pedirles que hagan cualquier cosa y ellos comprenden que no son consejos, son instrucciones; y más si viene acompañado por una sonrisa que muere por corromperte.
  • Me odio por mi capacidad de hacer pedazos todo lo que tengo, pero también me admiro por lo mismo.
  • Lástima que mis mejores sentimientos me hagan vomitar; la gente se enamora y no vomita, por eso se envenena.
  • Besar a una persona en los labios es mucho más íntimo que hacer el Amor.
  • Sirvo para espantar a la gente, no para retenerla. retener es cuidar o guardar, y yo para eso no sirvo.
Yo soy aquella que explota tu interior,
soy Caín y soy Abel en tu retrovisor
mis entrañas no son malas si las sabes cocinar
te toca decidir qué postre quieres probar.
Rézame querido, cómprame mi altar
en tus próximas cien vidas no te vas a zafar.
""La intensidad de una pasión se mide por la soledad que le precede.""

Me siento oscura y luminosa, provinciana y newyorka, violada y violadora; traigo un motor adentro y me dan muchas ganas de usarlo para estrellarme contra una pared!.

diciembre 24, 2009

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Muñequito:

Hola! ¿Cómo estuvo tu año? Muñequito, tengo algunas cosas que decirte...
Cuando nos conocimos, te dije que mi prometido había terminado conmigo... te mentí. La verdad es que murió. Lo único que escribió en su nota fue que lo sentía pero que había demasiado dolor...

Qué destrozada...

No podía aceptarlo. Comencé a beber y, como ya te diste cuenta, no lo hago muy bien. Con frecuencia, algún desconocido me traía a casa en taxi y, por eso, mi madre te trató así la primera vez. Pero si la llegaras a conocer sabrías que es una persona muy buena.

La mamá de mi prometido y yo éramos muy cercanas. Una vez intentó presentarme a un conocido suyo. Ni siquiera lo consideré. Y entonces te conocí. Tú me lo recordabas... Ambos son fuertes, seguros de sí mismos, amables... a su manera. ¡Hasta te parecías a él! Y había otras semenjanzas. Detalles pequeños, pero importantes.

Nos conocimos en el parabús, igual que tú y yo. También me ofreció su pañuelo. En ese entonces yo estaba muy enferma y él me cuidó, igual que tú.

A medida que nos íbamos conociendo, sentí que la nube se iba disipando, pensé era por las similitudes entre tú y él y decidí que hiciéramos todo lo que hice con él, de tal manera que sería como si nunca hubiera muerto... y el dolor cesaría.

Él me llevó una rosa a mi escuela mientras yo estaba en clases... te pedí que hicieras lo mismo. COmo él y yo planeamos nuestro futuro bajo este árbol, también lo escogí para ti y para mí. Como él y yo teníamos nuestro restaurant favorito, te llevé ahí. Como él murió en el mar, te presioné para que saltaras y luego te salvé.

Todo fue una egoista locura de mi parte. Y sé que está mal, pero el dolor a veces nos enloquece.

No dio resultado.

Y hubo un momento en que me di cuenta que no me gustabas por ser como él, me gustabas porque me gustabas tú.

Cada vez que empezaba a sentirme feliz, prefería poner un alto. Me sentía culpable por ser feliz. Me sentía mal por dejar el recuerdo, por dejar de pensar... aunque fuera un instante... Sentía que lo estaba traicionando. Lo único qu epodía hacer era lastimarte y... no soy así... muñequito... no soy así!!! Y espero demostrártelo algún día...

Tenía que hacer algo. Si quería tener un futuro contigo tenía que romper con el pasado. Y para eso necesitaba tiempo. Espeor haber sanado en este año de separación y estar sentada a tu lado mientras lees esta carta. Pero si no lo estoy, no es porque no te ame por que sí lo siento. No e sporque no te extrañe, no, chiquito. Sólo significará que no estoy mejor y que la historia aún no termina.

¿Esperarás, muñequito?
¿Podrás esperar?

Con todo el corazón espero que puedas...

Te quiero...


Eva...


Copio la lista de diez consejos que él dejó para alguien más:

1) No la dejes beber, si lo haces, prepárate para cargarla.
2) Prepárate para ir a la cárcel.
3) Dale tu calzado si le duelen los pies.
4) Si te dice que va a matarte, no lo tomes como una metáfora.
5) No esperes ayuda de su madre.
6) Los días que pases con ella, pueden no durar. Disfrútalos.
7) Caliéntala cuando tenga frío.
8) Le gusta escribir.
9) Regálale un girasol cuando cumplan 33 días de relación.
10) Lo que pienses que va a pasar después, estás en un error...

diciembre 23, 2009

Quién...

No sabía que querías este juego. Yo sólo me dejé acariciar. Subí las escaleras de tu mano. Entré en tu mundo. Olía a húmedo. Apestaba a sexo. Y a partir de ahí todo fue muy fácil. Y muy jodido.

Me ganaste ese mismo día. Al final de la noche, cuando la sobriedad por fin volvía a hacer presencia, te diste cuenta de la primera vez que me viste realmente sintiendo deseos de poseerme. Entreabriste los ojos. Me rodeaste de nuevo la cintura con tus brazos. Y antes de dejar descender tus manos por mi entrepierna, susurraste levemente que te parecía encantador que no supieses bailar, pero sí disimularlo.

Tú me enseñaste a no ser demasiado exigente con tus exigencias. Admitiendo y asintiendo. Viviendo cada segundo de vicio sin pudor. Sin plantearme en qué tipo de amante me convertía. Pero completamente segura de que eso era lo que anhelaba desde hacía tanto tiempo. Un sexo sincero. Sin tabús. Un sexo sucio, atrevido, incoherente, convulsivo, susurrante…

Aprendiz. No exigente. Complaciente. Satisfecha al verte rendido a la delectación. Enamorada de tus temblores previos al placer absoluto. Terriblemente enganchada de ese preciso momento en el que pierdes la racionalidad y necesitas, a gritos y a aullidos, hacerme y hacerte saber que has explotado.

Sé que es en ese momento cuando más me necesitas. Entonces me abrazas. Me dices que no quieres que me vaya. Que tienes que hablarme al oído mientras duermo. Que tienes que velarme por haber sido buena. Por haber sido mala. Todavía te queda mucho por enseñarme. Pero contigo, nunca jamás tuve tantas ganas de aprender.

Me estás modelando. Creando. Te huelo. Mi parte animal derrumba a la racional… y entonces soy como a ti te gusta. Despedazadora de lencería y carne. Objeto. Y me dejo… mi deseo sexual depende de ti. Que eres el mentor y ejecutor de caprichos conmigo. Sabes que no diré que no. Somos conscientes los dos de tu ventaja. Mi inmovilización lleva tu nombre en cada una de mis cuerdas. Ésas mismas que utilizas para encordarme. No sólo a ti, ni sólo a los pies de tu cama, sino también a mis deseos y sentimientos. Y es que soy una drogadicta de corretear tu cuerpo con mis uñas mal pintadas de rojo. Porque hoy no es negro. Hoy es rojo para ti.

Nos gusta tumbarnos y disfrutamos tocando al otro. Por fin alguien me deja acariciarle al mismo nivel que me obliga consentidamente a acercar mi boca a su sexo. Para mí, la suavidad y la depravación van de la mano. Sigo siendo una niña ¿recuerdas? Eres tan jodidamente duro y delicado. Tan frío pero siempre cálido. Tan callado y tan estúpidamente sincero. Eres la contraposición que refleja mi mundo. Eres mi bipolaridad hecha realidad. Joder, querido. Eres mío. Deberías serlo. Quizás tendría que tener algún derecho sobre ti más allá de las cuatro patas de la cama. ¿Es que no me lo merezco?

La he jodido, muñequito... Porque te quiero. Supongo que esto también debe formar parte del juego macabro que hemos creado. Gracias a ti, puedo llegar a entender que el mayor de los sufrimientos conlleve un ilícito placer que provoca que salive más de la cuenta. Como a ti te gusta. Como a mí me encanta. Babeo sobre tu pecho mientras desencadenamos la rabia húmeda y contenida en contracciones físicas.

Siempre me serví para concederme favores y placeres que de otra manera no conseguiría. Siempre me utilicé para ti y para repeler a quien pudiera verme igual que tú. Porque mi egoísta mente sabe que debes ser tú y no otro. Hoy los placeres claman por ti de nuevo. He dicho que no muchas veces. Pero también he mostrado todo mi cuerpo, sin ningún tipo de pudor para seguir creándome como lo que soy. Comiendo torpemente mientras miro por el rabillo del ojo todos los ex´s que pasan por la ventana. Observando lascivamente a mi alrededor mientras mojo mi dedo pintado de escarlata para pasar las páginas de un libro en el taxi. Pero ellos nunca, nunca, han funcionado como sólo tú sabes hacerlo. Me has enganchado, jodido pervertido. Y esta vez no puedo escaparme sola. Tendré que llevarme a alguien para que me saque de ahí. De ese estado mental de ensoñación en el que sólo existe tu cuerpo desnudo y el mío rozándote con impura pasión.

Hoy he manchado las sábanas con el rímel de tus promesas. Echándote de menos hasta el dolor físico. No me sirve ya jugar conmigo. Necesito que tú estés cerca susurrándome cómo. Cuándo. Dónde. Y acariciando mi cara mientras dices: “Aprendes rápido, pequeña”.

Tu Frase...

"Fue un error tenerte, sin querer" -dijiste, mientras el sudor se escapaba de tu sien. Hacías verdaderos esfuerzos por negarme. Querías salir de la habitación... pero necesitabas quedarte allí dentro. Es muy jodido que la mente y el cuerpo bifurquen sus decisiones, haciéndonos temblar y sufrir para decantarnos por una opción.

Yo seguía tirada en la cama. Esperando que el sueño me salvase de mi depredadora mente, lo único que quedaba vivo en este cuerpo inerte.

Y sólo lloré cuando olí los restos de tu presencia en la almohada. Y entonces, desnuda e inválida, sintiéndome tonta y absurda, rememoré el momento en el que verdaderamente fuiste sincero. Cuando te quedaste dormido, sin más. Pero a mi lado. Sin soltarme.

Quiero y necesito que se acabe esta flemática situación, en la que por más que toso como un gato y me meto los dedos en la boca y hasta la garganta, no soy capaz de vomitarte. Te has quedado parasitariamente dentro de mí. A vivir de los pocos fluidos vitales que me quedan para querer.

Y lo que cuesta quitar este olor de tus Marlboro de la habitación. Todavía descansan a medio acabar en el cenicero. Quizás, en un rato, te fume. Calada a calada. Sintiendo que ya no puedo caer más bajo.

diciembre 22, 2009

Esta Tarde...

No es necesario que te diga cuánta mierda tragaron mis ojos. Sigues ocupando muchos más espacios que yo, sigues siendo el jodido sabio que entiende de leer mis tardes sin puestas de sol... mis días.

Intento soñarte pero sólo acudes en forma de pesadilla, nunca he dejado de creer que siempre ganarás; haga lo haga, te quiera o te odie. Nada importa cuando estás ni tampoco cuando desapareces en los días fúnebres señalados por algún iceberg.

Me arrastro sentada y con las manos desnudas sobre el hielo que se amontona en la cima de la montaña en la que solíamos sudar hambrientos. Busco matarte entre los vértices del dolor físico; debo decidir si deseo que dejes de apretarme el alma. Recorrido el sistema nervioso del abismo, me revuelco sobre las ciénagas del dolor con las palmas despellejadas y difusas. Con el hielo entre las uñas; siendo éste el icono que creé para que algunos me vincularan en los días gélidos que acompañan a las violentas ráfagas de viento.

Los días amargan tanto como el recuerdo de los pliegues de tus codos enfermos; como tu respiración aterrizando en el espacio que queda entre mi hombro y mi cuello. Sigo percibiendo el látigo de la tristeza arañando cada vértebra que conservo rota... porque no sé sufrir si no es contigo. No pido salir de la espiral de tus trampas porque sé que no podré. Te elegí para ser la hiel que menea mis espasmos, con el fin de blasfemar sobre mí cuando eyaculas tristeza. Solamente soy capaz de desgarrarme adherida a tu espalda repleta de estigmas; tu ojos siempre vieron más mierda que yo.

La habitación nunca ha dejado de girar cuando tu voz escupe mi nombre y las manecillas del tiempo siempre se secan cuando tú estás; tormentas de vehemencia caían los días en que tu lengua se abría paso entre razón y demencia, borrando huellas de camas decrépitas.

Me jodes y te dejo sodomizarme en los amaneceres de este principio de invierno, porque sé que eres el único ser en el que puedo arrojar toda mi locura, vomitar los excesos que me llevan de la mano a volar. Jamás te he visto temblar más que de frío; porque eres mucho más cabrón de lo que mi inexperiencia puede adivinar.

=)

Trueque...

Te cambio un post absurdo y feo por quince o veinte besos en la espalda. Hasta puedo intentar hacerte un masaje y buscarte las contracturas. Mientras tanto, seguiré buscando en google "trust me", para regalarte alguna canción que disipe las dudas que una cabrona te crea antes de irte a dormir.

Remember...

Soy tu madre putativa, tu protectora, tu 'eye in the sky, looking at you'. Al menos fue así tiempo atrás, hace unos años. Creo que no hace falta decir nada más, por mucho que me dedique a redactar al borde del coma etílico.

Bueno, sí, sólo una cosa: estoy segura de que nadie ha rezado por ti como lo hice cuando estabas estudiando, para que no te equivocaras cuando leías en voz alta y no te trastabillaras cuando llegaban las erres seguidas de consonante. Si el mundo fuera justo, si tú fueras justo y fueras capaz de aplicar correctamente el sentido de la palabra amistad, ésa que tantos quebraderos de cabeza nos lleva años dando, me estarías venerando eternamente, subyugado a todos mis designios, a todo lo que yo te pidiera que hicieras.

Aunque no lo creas, no soy tan hija de puta. Ni siquiera te pido que me devuelvas los rezos, fíjate lo que te digo. Simplemente te ruego que huyas, o que despiertes, o que, al menos, nunca más vuelvas a ser eclipsado. Eres el mejor entre tanta mediocridad, traducida en jeans, sonrisas pícaras y locales con flores en las paredes. Eres la roca entre la mierda, la última esperanza en un mundo para el que, reconócelo, no estás hecho.

Huye. Despierta. Lo que sea, pero hazlo ya. Me estoy cansando de esperar.

Fdo: Tu madre putativa...