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enero 29, 2011

END


Voy a darte portazo como quien se despide del frio, la tormenta y barre las hojas que arrastraron los arboles.
Quemaré tus ropas para no recordar ese dulce olor que me hacia sonreír de buena mañana, tiraré tu cepillo de dientes (aquél que dejaste para cuando te quedaras a dormir).
Voy a tirar la casa por la ventana para no recordar esas historias en cada rincón de mi pequeño mundo. Donde me quemabas la tristeza dándome mil sonrisas por cada llanto. Recuerdo nuestras pequeñas historias en cada milímetro de la cama, cuando me acariciabas y sentía ese hormigueo en la barriga.
Voy a destruir ese rincón donde te sentabas a leer tus sentimientos, donde me decías que era lo más bonito que tenias en esta vida. Pintaré las paredes del color del olvido, escupiré todos los orgasmos que me gocé a tu lado.
FIN

diciembre 13, 2010

Loca

Píntame una sonrisa forzada, haz que cada segundo sintigo, sea una vida contigo.

Perdona mis faltas, mis pequeñas faltas; embárcame en algún tipo de abrazo y hazme olvidar, sobre todo eso: olvidar.

Mírame fijamente; mantén la mirada. Busca algo en ella que te responda. ¿Lo encuentras?
No puedo mirarme a mí misma, aunque si lo hiciera sólo encontraría razones para no encontrarte nunca más.

Ya se dio cuenta el poeta hecho canción que "lo importante es lo que está detrás de la piel". Pero, ¿dónde estás tú? Me miro al espejo abriendo la boca buscado un buen ángulo para ver mi interior y encontrarte... pero no te encuentro.

Te busco, pero no te encuentro.

Solo me queda el frescor con sabor a manzana de la única vez que pude robarle un beso a tus labios y no lo hice.

Presente sin pasado, sentada y esperando que la dulce locura me enfrente contra la pared. Pero ya a nadie le importa cómo acabará tu historia.

octubre 28, 2010

Past...


Hoy hace nueve años que nos conocimos. Abrimos juntos las puertas a la vida. Vivimos juntos una vida que ya no es la tuya, que ya no es la mía. Y me parece mentira que al cerrar la puerta todo quedase tras los muros del silencio, en el candado que ya nunca se abrirá. El candado en la boca, el candado en la lengua.

Hoy hace nueve años. Pero todo ya es nada.Yo ya soy nada. Y tú eres el tabaco seco que olvidaste en mis cajones. Sólo tabaco, eso me queda. Sólo eso.

septiembre 18, 2010

Necesario?

Dejarte marchar es duro... pero es necesario.
No sentir tus labios acariciando los míos será horrible... pero necesario.
No soportaré la ausencia de tus manos calientes en las mías... pero es necesario.
Echaré de menos tu aliento en mi cuello... pero es necesario.
Me volveré loca recordando tu piel... pero es necesario.
Faltando tú, pelearé y lloraré con la almohada... pero es necesario.
Gritaré tu nombre con la boca de mi estómago... pero es necesario.
Viviré tres meses de libertad fingida... pero es necesario...


Feb25 - Sep28...


septiembre 13, 2010

Rover




Tú eres todos los motivos por los que todavía te espero.

junio 23, 2010

Detalles XD

Impresionante cómo encontramos, conocemos y apartamos a personas en determinado momento de nuestra vida y cuando volvemos a tener noticias de ellos, nos damos cuenta que se han quedado donde los dejamos.

Cuento esto porque hace un tiempo conocí a una persona obsesionada (sin exagerar) con conocerme... se hizo amigo de una de mis mejores amigas y, cuando, por uno u otro motivo, me alejé una temporada de la matrix y regresé por fin... me encontré con una serie de reclamaciones suyas sobre por qué me había desapatrecido así por qué sí.

(Sobra decir que me causó mucha extrañeza y colmó con una buena carcajada la sola imagen mental que me brindó ese chico: un extraño reclamándome haber desparecido para hacer mi vida =S)

Después de ello, vinieron muchos otros sucesos... por ánimos de mi amiga decidí amistarme virtualmente con él... esto significa: chatear y punto. Y resultó con que el chico se obsesionó y de eso ha pasado ya un año... y sigue haciendo perfiles míos con fotos diversas, tratando de firmar éste blog EVA HUNTER y el de SHOWMANCE... y de no tenerlo blooqueado en el correo, muchos mails en mi bandeja de entrada.

Cabe destacar que me hace llegar fotos, escritos, cartas donde expresa abiertamente sentimientos, emociones que cree correspondidas...

A ver, mis queridos lectores, ustedes que me hacen llegar sus mails cada semana, les pido hoy una opinión que juró haré pública:

Si uno se mantiene silente (porque nos es indiferente) respecto a las acciones de alguien en particular, si uno no contesta mensajes, mails, cartas, llamadas, comentarios, firmas y todo lo que la internet proporcione facilidad de accesar, si pese a que esa persona no significó ni significa nada (porque es un completo extraño que nos lee y no más) y no lo tenemos presnete (por obvias razones (yo no tengo en la mente al cartero y eso que comúnmente me va a dejar mis recibos de cuenta a casa y nos saludamos) y pese a esa total indiferencia, la otra persona piensa, cree, asegura, imagina que nuestros escritos son secretamente dedicados para él... (como si uno no se enamorara, no amara, no tuviera pareja... y aprovecho para dar gracias a mi fuente de inspiración para cada entrada en el blog... mi "Humbert", que ha sido el mismo y el único para mí los últimos ocho años=) ) ¿Qué hacer? ¿dónde está el límite de la salud mental?

Bueno, mis queridos lectores... no me gusta referirme a ustedes pero en esta ocasión con agrado y agradecimiento los menciono... no quiero desposeer este blog de esa completa impersonalidad que ustedes tanto agradecen... (la agradecida soy yo, en realidad... a ustedes).

PS. Si quieren datos del acosador... y las pruebas... mails, capturas de pantalla, etc... envíen un mail, como siempre, con sugerencias y ayúdenme a decidir si eso se hace público... =) En realidad lo tomo a broma... jaja. Y bueno, agradezco a quien me hace llegar seguido cualquier información respecto a mí que no haya subido yo =)

abril 12, 2010

Zanahoria




Te acercas con la intención de pedirme un nuevo salto mortal, pero ya no puedo: estoy demasiado lejos del alambre y sólo te ofrezco palabras sueltas, en caída libre. Mientras, tus manos arden despacio, como un sol de medianoche.
No me había fijado hasta hace un momento, pero hay papeles firmados en todos los rincones de tu beso panorámico.
Más tarde, la oscuridad de un taxi a las cuatro de la madrugada, en el camino de vuelta hacia un territorio completamente nuevo y desconocido, las calles fugaces y los semáforos como una tregua. Una media sonrisa que se dibuja sobre el mantel, las sombras chinescas de tus manos al pronunciar los verbos más ocultos. Y, en el último acto, amaneces apoyado en la ventana, observándome, ajeno al ruido de la calle y la vida latiendo ahí fuera. Es entonces cuando siento algo que tal vez pudiera transmitirte: girar en torno a ti nunca es hogar, sino flores marchitándose en un cenicero que se aleja a la deriva.

marzo 24, 2010

Diario II (1997)

Regálame un espacio de tu corazón lejano para que sea una parte de mi recuerdo. ¿Mentira piadosa o sólo el futuro que me dice que no sucederá? Que me advierte que deberé llevar alto el escudo para que la flecha irremediable de la realidad no me atraviese el corazón. Dime que exististe, que fue cierto.

El tiempo pasa, corre y no se detiene. No dejaré que pase que cuando te piense sea como bruma. Por eso me tatúo tu recuerdo en el alma, tu nombre, tu voz, el breve sendero que juntos recorrimos.

Sé que me queda poco tiempo antes de que inicie la tormenta. ¿Perderte otra vez es lo que debe ser? ¿Cómo debe ser? Quizás entender que lo que busco es la noción de saber que en el universo estás, la certeza al menos que un instante te tuve y te fuiste.

Inicia la tormenta de nuevo, es tiempo de caminar mientras las frías calles me esperan, cerrando este día esperando mañana otro más. Cuando me interno en la noche te llevo dentro como un pedacito de arcoiris, como un pedacito de pan que atesoro y que, cuando tengo hambre, devoro despacio para deleitarme de tu recuerdo, para borrar mi lamento...

Diario (1997)

Sentada, bajo la tormenta que no amaina, me atormento a mí misma con tu recuerdo. bajo estas interminables líneas que no leerás, en las ocasiones en que a veces te detesto porque no entiendes lo que soy, en otras te vuelves lo único que tengo.

Desearía no haberte perdido, porque en cada una de ésas ocasiones siempre termino extrañándote....

Quizás he pensado que no debo acercarme a ti, pues mi destino en caos eterno te atraparía. Quizás decidí no decepcionarte por completo porque al parecer, todas las cosas hermosas que quiero, son destruidas por el olvido, el dolor y el miedo.

Y es cuando comprendo que no existe la felicidad, porque no hay abismo más grande: tú vives en tu mundo de calma, yo busco mi mundo en tornado; tú sonríes los días de primavera, yo dibujo mi sombra triste en el otoño...

Inevitable, incambiable.... como tratar de detener el tiempo que, en su cauce, nos conduce irremediablemente al olvido y al fin. Vuelan hojas al lado de mi sombra que no se olvida nunca de dónde viene ni a dónde va. ¿Lágrima? ¿Cuál lágrima? Si es el rocío de la mañana, es el polvo de la ciudad contaminada. No tiene nada que ver con que no estás...

Dime ahora cómo elijo el sendero en la bifurcación... Sé que no eres tú quien debe decirme, porque en mí está la respuesta y la elección.

marzo 12, 2010

Gulp..!

Son las cinco de la mañana y estoy mirando el extraño cuadro que preside la pared que está situada frente a mí. No consigo comprender qué pretendió el decorador poniendo un cuadro como ése (una especie de payaso decimonónico triste) en una habitación de un hotel de estilo y decoración minimalista.

La primera vez que lo vi, unas horas antes, lo asocié con un comentario del programa de televisión de Iker Jiménez, algo así como que hace más de cien años estuvo de moda una serie de pinturas de niños cuya principal característica era que los modelos estaban muertos. Sin duda, la sensación que me transmite el cuadro es la misma; su expresión quieta, triste, cansada me habla de años y años contemplando pasar el tiempo, viendo el ir y venir de personas: parejas jóvenes que buscan intimidad, comerciales durmiendo unas horas entre cliente y cliente, excelentes maridos y esposos que buscan desahogar sus más bajos instintos con prostitutas o adulterios descarriados. Y el payaso del cuadro mirando sin poder si quiera conversar, tan solo mirando. Exactamente como lo estoy mirando yo ahora mismo.

Estoy tumbada en la cama, sola, pensando en todo lo que ha sucedido hace unas horas. Poco antes de medianoche Alexis estaba acariciando mi pecho con sus dedos.

-¿Te imaginas -me dijo- una casita a las afueras, con su jardincito, tú, yo, los niños corriendo con un perrito? Sería bonito, ¿verdad?
-Sí, sería bonito -contesto sin prestar mucha atención.
-Toda la familia, yo yendo a trabajar, tú en casa cuidando de los peques...

Empecé a escuchar. "¿A dónde va? ¿Qué pretende?" me pregunté. En mi cabeza se dispararon miles de posibles respuestas, pero solo una dominaba mis neuronas. Decidí dejarlo hablar, mientras notaba cómo una bola de cristal empezaba a moverse por mis entrañas.

-...casarnos...

"¡Lo ha dicho!" Me quedé pálida. Aquello no entraba en mis planes. Me costó percibir el silencio. Me estaba mirando.

-¿Estás bien? -se interesó.
-S... sí. Alex...

No sabía cómo explicarle que ni se me había pasado por la cabeza la idea de casarme. Y menos con él: era un chico genial, me gustaba pero no lo conocía tanto como para formalizar la relación. No tuve mucho tiempo para pensar, se me adelantó.

-¿Es que no te gusto? -dijo, dejando atrás la expresión de felicidad.
-Sí que me gustas, pero... -no sabía qué decir. Ahora tampoco, y eso que han pasado cinco horas.

Intenté hacerlo ver que nunca había pensado en casarme, que aquello no era para mí, que solo con dos meses una persona no sabe si la otra es con quien quiere pasar el resto de su vida.

-Pues yo sí lo sé, quiero pasarla contigo.

Me callé. Se separó de mí. Me incorporé en la cama e intenté acariciarle.

-¡No me toques!

Se levantó y se metió en el baño. Me levanté y le pregunté desde el otro lado de la puerta si estaba bien.

-¡Déjame, necesito pensar!
-Pues si no abres te esperaré aquí -y me senté en el suelo, al costado de la puerta.

Salió y se acostó en la cama. Lo seguí, me tumbé a su lado y lo abracé. Estaba frío, distante, ya no era el Alexis de una hora antes. Se dejó besar mientras se hacía el dormido. Al poco me dormí.

Escucho la cisterna del baño. Va a salir. Me despertó cuando se levantó, dudo que haya dormido algo esta noche. Veo su figura aparecer en la habitación, iluminada por la poca luz que atraviesa la persiana. Se tumba a mi lado, me da un beso y se duerme dándome la espalda.

-No hay quien las entienda, ¿verdad, payaso? -le susurro al cuadro.
-¿Dices algo? -me contesta Alex girándose, demostrándome así que me había equivocado al pensar que se había dormido.
-No, nada.
-Te quiero -me dice.
-Yo también -contesto. Me callo el resto de la contestación: "pero no tanto como tú a mí".
-Ya lo sé -Sonríe y me abraza. ¿Me ha leído el pensamiento? -Buenas noches mi amor.


PD: ¿Te parece suficientemente emotivo?

marzo 02, 2010

Sábado... 02.03.10






Porque las cosas más importantes pasan así, de un día para otro. Porque resulta que te levantas una mañana y te das cuenta de que ya no eres una niña. Porque ves una foto y entonces comprendes que sí, que existe, que te está esperando, que tiene paciencia pero que todo tiene un límite. Porque entiendes por fin que nadie sabe leerte las manos de esa manera, inventándose el futuro.

Porque no sé aún si la culpa ha sido de ese astro que nos espía o de esta lluvia que me ha empapado hoy los libros.

Por eso hoy he visto, por fin, dos tostadas en lugar de una. Y me importa un carajo que no puedas leer el post , ni que pienses que soy cursi. En el fondo, sé que te halaga.

febrero 19, 2010

19.02.10




Yo no me canso de imaginarte sobre.
No desde que nos besamos bajo.
Ya no porque nos conocemos hasta...

... dejar de
para poder






querernos.

febrero 16, 2010

20 años...

Hace mucho que ya no soy la dulce niña Fa que no tiene edad para hacer el amor.

Lo echo de menos, la verdad. Me encantaba entrar en su casa y ver su cara de circunstancias. El miedo y la alegría son dos sentimientos que se encuentran más frecuentemente de lo que pensamos. En el fondo tenemos miedo a ser felices.

Él ponía esa sonrisa de angustia y yo le preguntaba si podía entrar, cuando ya me estaba colando por el hueco de la puerta y su cuerpo.

Solía mirar el reloj y decirme: -"¿seguro que deberías estar aquí?". -"¿Quieres que me vaya?", le contestaba yo. -"¡Claro que no!", decía con un deje de derrota en la voz. Sabía que había perdido antes de empezar. Tal vez me viese como su perdición, o perversión.

Según el humor del que estaba me preguntaba si iría a verle, ponía cara de preocupación, o suspiraba resignado. Sí, desde luego sabía que cuando me conoció no le quedaba más remedio que el fracaso y la perdición.

"Me desbaratas la vida y los discos", me decía entre risas desde el sofá.
"Y te robo las camisas"
, le contestaba yo haciendo gestos varios, mientras me fumaba su tabaco y ponía Soda Stereo, U2 y HDS.

-"Te quedan mejor que a mí..."
, me decía.
-"Cuando tenga una casa para mí siempre iré en ropa interior y con camisa"
-"En ese caso iré a menudo a visitarte"
-"No te dejaré entrar... jajajaja"

Y me perseguía y me despeinaba.

Alguna vez me pidió que no me fuese. Supongo que cuando me iba, sólo le dejaba remordimientos. Ausencias y soledades, me decía él. Pero siempre me iba, sin decirle si volvería. Aunque siempre volvía porque me cantaba al oído y tartamudeaba cuando le besaba. Pero eso era entonces, cuando todavía era una dulce niña Fa. Dejé de serlo y desaparecí. Aunque haya veces que lo eche de menos... el serlo, no a él, quiero decir...

=)

febrero 04, 2010

AL.AL.Ri. =)


Retomo deberes pendientes. Hoy empiezo a entrenarme más en el ejercicio de quererte.

Te conjugaré en silencio y te hablaré con lo que sólo soy capaz de enseñarte. Sé que es poco, que tan sólo son migas de ternura, pero no sé comprarte con otra cosa, por eso te enseño la furia de unas manos, descalzas de ti. Nerviosas de no tocarte ni abrazarte. Y también te muestro el tartamudeo de mis adagios.

Sé que me tengo que aplicar. Sí, seré una alumna tenaz. Me tengo que poner a repasar la lección de biología: sístole, diástole… Aún me acuerdo cuando subí las escaleras y mientras mi memoria iba triturando las lecciones de tu naturaleza muerta e iba avanzando por el pasillo me asaltó la marea de tu perfume… Y entonces, entonces supe que estabas allí, detrás de la esquina, esperándome para este nuevo curso, aunque mis ojos aún no te hubieran visto.
Te desayuno cada mañana, en silencio.


+AAR+

enero 30, 2010

Feliz Tercer Día Juntos...


Te encontré. Ya no hay duda. Y mi plan es convertirme en una viejita a tu lado (para lo cual, te insisto, con el ceño fruncido pero con los ojos riendo, tienes que dejar esos cigarrillos a escondidas que te convierten en un fumador de armario).

Me has regalado la valentía de no ocultarme ante nadie, aunque a veces de miedo y la inspiración para perseguir un sueño que no da dinero y sin embargo me hace millonaria. Juntos vivimos como nos da la gana, deconstruyendo lo establecido y dando la espalda a quien no quiere entendernos. Como todo amante que se precie, hemos inventado nuestro propio lenguaje y hemos descubierto que las dos palabras, esas tan manidas, nunca se gastan, siempre suenan a primera vez, siempre es como si las hubiésemos inventado nosotros. Amar es una artesanía de cuidada elaboración que, como dos metódicas Frida Kahlo, no nos cansamos en trabajar.

Amarte es querer tu lado difícil, igual que tú soportas el mío. Leer en la cama compartiendo nuestros párrafos favoritos, comernos hasta que las tediosas obligaciones nos despegan, buscar esquinas recónditas de nuestra ciudad para conquistarlas, echarnos de menos, ir sorprendiéndonos con las multitudes de nuestro yo que nos vamos mostrando el uno al otro de la misma manera que una muñeca rusa se va desplegando, tú me empujas y yo te empujo para cruzar al otro lado del río, pasa el tiempo y cada vez huele más a futuro y cada vez edificamos más pasado y cada vez el presente es un lugar más tranquilo y atorbellinado.

Hemos desayunado juntos y luego tú te has ido a trabajar con esa ropa de working boy que me vuelve loca, y como todas las mañanas, me has dejado delante del ordenador envuelta en tu chaqueta de pijama que huele a ti.

-A.A.R.-

[AAR]

Me senté a escribirte una carta. Luego pensé en crear un relato de lo acontecido el día de ayer. Terminé sin saber qué ponerme a teclear en la soledad, en ésta que sudo. No sé qué hacer... si describir tu pasmosa sonrisa saludándome al verme, mmm... sinceramente no sabría cómo describir esa mirada pintada de café y esa pinta de novio tierno regañándome por no contestar el teléfono.

Nopuedo. Simplemente hoy no tengo la inspiración para relatar cómo tus asombrosas manos se mueven revoltosas por todo el teclado, tus cosquillas al abrazarte que me hacen pensar y pensar cómo poder tocarte... y trato de repasar los momentos de hoy, saliendo de prisa de casa pensando en mil trabajos y en tu espalda; tu boca, el destino recurrente de mis besos acompasados en un delirio franco. Y vuelvo a reír, las cosquillas ahora en mi cuello recordando tu incitante respiración y. heme sentada aquí, otra noche, otro momento corto de inspiración, en este cuarto callado, oscuro...

Me pregunto hasta dónde eres culpable de mi falta de inspiración, haciendo que todo parezca correcto, todo en su sitio, mi vida hecha para el momento de delirar entre cosquillas y tus besos, en este bosque, con la sombra impulsándonos a un abrazo, o mi miedo a las arañas despertando a mi gran caballero andante (tú)...

Cayendo entre el pasto, el sol que nos calienta después en el bosque y respiro de nuevo el aroma de tu respiración al que, en mis adentros, quisiera entregarme sólo para recibir cosquillas, tu risa adornada con dos besos, un te quiero y dos mordiscos...

Y no tengo nada que escribir, no tengo vacíos que llenar, no busco nada. Hoy lo encontré todo en esa florecita que arrancaste color morado y adornando mi Clave de Fa. Y no puedo decir mucho, pues el recuerdo de tus besos se agolpa entre mis sentidos dejándome dos risas y pasto entre mi falda, mientras hilos de tu cabello de ángel se me atoran en los labios húmedos por ese nuevo beso acompasado con soltura.

No puedo escribir rebuscado, pues el hecho de nuestro día tan simple, sencillo y rutinario, por quejarte de mi falta de atención por no recordar qué ni cuándo me lo contaste, perdón, observaba el color brillante de tus ojos, adornados de eterno café y dorado. Mi chico malo... Es que acaso se me acaban estas letras, porque hoy en cada piedra, riendo como loca, completa, viéndote adelante escribiendo sin importar la hora, ésa de volver a la realidad. Pues amor, pequeño amado, más palabras no tengo, sólo que contigo todo es simple, más hermoso, todo intenso y natural, hoy no puedo escribir más que eso...

Me detengo en la esquina, debes partir de nuevo. Me detengo en ese instante deseando que voltees, que me dirijas esa sonrisa, esa mirada y que de nuevo, me robes las palabras y no tenga nada que decir...

TE.

enero 16, 2010

Blindness

A oscuras y segura hoy voy a adivinarte. Ya lo sé: querrás encender la luz, una vela, abrir la persiana. Te gusta mirarme mientras me vuelvo agua, enseñarme los dedos arrugados después de bucear un rato dentro de mí, pedirme que te mire mientras te estoy lamiendo despacito. Pero hoy no verás nada.

Quiero que se te agudicen los sentidos.

diciembre 23, 2009

Blood...

Sangro por las comisuras de mis labios. Tanto grité y grité ayer, que no sólo mi garganta se convirtió en profunda y roja, sino que la sangre dejaba rastros de un color escarlata mortecino a lo largo de mi cuello.

Cuando me vi en el espejo, la vampírica imagen que recibí a cambio se rompió en mil pedazos llevada por la ira. Dicen que da mala suerte romper espejos. Pero también los gatos negros. Y yo guardo cientos de ellos en pequeñas fotografías positivadas en blanco y negro. Y yo te guardo dentro cuando puedo. Es decir. Siempre. Aunque no deba ni quiera.

Pero entre el estómago y el hígado hay un hueco vacío y permanente que reza: aquí yacen las ganas de comer y el alcohol del desamor.

Inevitablemente tú siempre invades esa parte de mí y yo no puedo hacer nada más que rezar, juntando las manos, mirando hacia el cielo, tartamudeando una plegaria infinita que no tiene objetivo claro. Pero me reconforta estar de rodillas. Y el dolor de la carne viva junto la sangre que baja hasta mi pecho. Me reconforta que me duelas.

Eso será, siempre, signo inequívoco de que todavía estás vivo. De que todavía ellas no te han matado. Ni ellas ni tú mismo. Tirándote desde la ventana por haber intentado tocar la luna llena, a la que aúllas cuando sale victoriosa, de entre esas nubes que se empeñan en ocupar sólo tu terraza.

Hubo un asesinato cruzando la calle. Y sólo pude reconocer un par de órganos que ya se descomponían ayudados por las vibraciones en el aire de mis gritos de ayuda. No eran ni mi hígado ni mi estómago. Así que aunque exploté en mil pedazos, tu maldito lugar quedó intacto. Y mi garganta destrozada de por vida.

Pero nunca grité por la muerte. Siempre grité por ti.

Noche...

ÉL volvió. Claro que volvió a mí. No necesitó excusas para enterrarme, de nuevo. Esta vez se presentó bajo la lluvia de ese maldito y tormentoso día. Me rasgó entera. De arriba abajo. Sin compasión. No sin antes recrearse en mi sexo y en mis pupilas que pedían que me diese, aunque sólo fuese por un día, un poco de caricias reales. De las que sientes ahí dentro. Justo entre las costillas y el estómago.

Pero el cabrón no tiene piedad cuando de sangre fresca y libidinosa se trata. Se vuelve más escamoso y más reptil que nunca. Muerde y no tiene paciencia para guardar las garras. Que sólo quieren arañar de arriba abajo. Y de abajo a arriba. Haciendo desangrar a su víctima. Inhalando los efluvios que las vísceras emanan a borbotones, junto con la sangre y el pus. Esos efluvios que provocan que todo él se estremezca de gusto. Gritando.

Le vi llegar violento y acelerado. Su respiración se entretenía paseando entre la excitación y la rabia. Yo ya sabía de qué se trataba. Qué quería. Así que para cuando sacó los colmillos y las garras, yo ya me había molestado en arrancarme la camisa, sin desabotonarla, para dejarle mi pecho descubierto a la puñalada que sabía que me merecía desde hacía tiempo. Por ilusa.

En mi piel, escrito a fuego se leía:
“Ella se deja de querer para quererle solo a él”.
Qué asco.

Antes de hincarme la primera puñalada, me miró, me olió, lamió mi cuello provocando una excitación mutua. Se quedó un minuto exacto penetrando mis ojos con los suyos. Luego llegó la sangre. Antes de la segunda, me tocó. Antes de la tercera, me masturbó. Antes de la cuarta, lloró.

Yo seguía sonriendo. Sabía que ese momento tenía que llegar. Me moría de placer. Él sabía qué estaba pensando. Por eso no pudo evitar que una lágrima saliese de su globo ocular. El señor de la sangre fría se volvió tierno y frágil por una décima de segundo.

Para cuando quiso recuperarme, yo yacía inmensamente feliz en el suelo. Mis pupilas se habían apagado por ese día. Aunque el iris brillaba mirándole a él. Fulminándole. Obligándole a pensar que quizás, a quien realmente quería asesinar era a él mismo.

Echas de menos a tu hechicera y por ello no puedes evitar odiarla, querido. La echas de menos y te duele. Odias hacerte vulnerable ante mí. Por eso me rompes. Por eso me asesinas varias veces en el tiempo, maldito sangre fría. Para luego resucitarme. Para luego volver a engañarme. Para luego volver a odiarme. O eso me gusta pensar, para no tener que creer lo insulso y absurdo de la existencia de la niña de porcelana en este mundo.

Me llevaste por toda la habitación, cogiéndome por la cintura, arrastrándome, dejando un rastro de sangre que dibujó un semicírculo en el suelo. Te tumbaste. Posaste tu cabeza en mi pecho. Escuchando cómo mis latidos se habían escapado. Volviste a acariciarme. Cerraste mis ojos. Me besaste. Con la sangre de mi estómago me pintaste los labios y yo recordé... "Me da mucho morbo pintarle los labios a las mujeres, Brujita. A mí me da morbo tenerte". Luego me volviste a besar sorbiendo la sangre con pasión. Querías tenerme dentro una vez más.

Querido... harás todo lo posible por resucitarme. Me acariciarás la pierna desde el tobillo hasta la rodilla esperando que dé un respingo que me sonroje. Buscarás un gemido oculto entre mis piernas. Dejarás rastros de tu baba a lo largo y ancho de mi cuerpo. Me castigarás vendándome los ojos, cara a la pared, escuchándote hacerlo con las otras...

Querido... Sabes que lo haré. Que resucitaré. Aunque cada vez, quiero morir un poco más. Cada vez más, quiero dejar de sentir.

Te.

Titular...

Soy un ser no apto.

De las cuatro razones que me dieron para seguir viviendo, elegí la peor. La que me lleva, míseramente, a alargar una agonía hasta el final: la autodestrucción.

De los siete pecados capitales, elegí todos. Incluyendo en la lista algunos más que encontraba por el camino. Descubrí que me regodeaba en todos ellos. En los siete. Descubrí también mi habilidad para convertir los pecados veniales en mortales. Descubrí que mi único poder es autodestructivo. Mi única ventaja, lo único que me hace especial, es la facilidad para acabar conmigo misma. Por eso no tengo más razones para mantener este ligero hilo negro de vida.

Sé que ahora el Purgatorio es el único lugar que ha dejado sus puertas abiertas. El resto de piernas, las he ido cerrando tras los mordiscos y la espuma bucal que recubría la rabia con la que asesinaba a todo aquel que se me acercaba.

Menos tú, cálido rojo, Mi Mantis Religiosa, Mi Viuda Negra... Muerta realidad. A ti nadie tiene que matarte. Nadie puede. Ya lo estás. Sólo revives cuando eres sincera. Y solo eres sincera con tus ojos. Tu lengua nunca expresa lo que ellos dicen con profunda intensidad.

Lo que me vuelve loca de ti es que sólo uyo puedo escribir(te). Y cuando te relato en viva voz, te vuelves intensa, más corpórea y física que nunca. Y besas. Me besas. Cerrando los ojos. Volviendo a la mentira. Pasando la sinceridad de tus pupilas a tus papilas gustativas. Y me gustas. Y te saboreo. Y me gustas. Y te saboreo. Porque la Mantis que a veces salía de Eva Cazadora, se ha topado con la negra viuda más voluptuosa y real que nunca: tú, viciosa.

Pero yo no soy apta. Yo me autodestruyo. Y egoístamente, quiero enredarte conmigo para caer y caer en la negritud del fin.