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enero 24, 2011

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Todos hemos pensado el por qué somos humanos, el por qué vivimos en este inmenso universo y somos como un grano de arena en una playa. Que durante el calor del verano mueres aplastado, y durante el frio invierno te sientes solo. Algunos hemos pensado en lo de que la vida es un sueño y los sueños son la realidad.. y más tarde nos hemos dicho ‘demasiado bonito para ser real’.


Todos hemos ejercido la técnica del olvido, aunque a veces… a veces ésta se nos va de las manos. Siempre hacemos creer a nuestra mente y/o corazón que el olvido es la mejor elección, aunque todos sabemos que olvidar suena a fantasmas.


Si te vas que sea para no volver, y si vuelves que sea para no irte más.

marzo 02, 2010

Pasado...




Ya no retumba tu silencio bajo mi almohada.

El eco ya no grita tu nombre. Ahora cierro los ojos y me cuesta perfilarte con el dedo. Me cuesta masticarte. Tal vez ya no hace falta, tal vez el corazón ya hizo su digestión... Tal vez ya está lleno y alimentado y eso lo hace más fuerte.

Ya no hay fantasmas que golpeen la puerta incierta del presente, ya no hay susurros a media noche, ya no es tu voz la que acuna esta alma que no duerme; ya no son tus brazos, aquellos que eran invisibles, los que mecen mis sueños; ya nada pende del hilo que no tejiste. Me convertí en una araña y tejí sin darme cuenta la verdad, la perspectiva y el espejo en el que no te reflejaste... porque no eras tú.

El descarte que nos ayudaría a reconocer aquello que se tejió para nosotros, sin ser tú, sin ser yo... en otra boca, en otros ojos... en otra alma, todo lo que hubiéramos querido encontrar en nosotros.

El recuerdo sólo deambula a veces y por asomo frente a mi alcoba en días bisiestos. Ya no... ya no hay fantasmas prisioneros que permanezcan con la luz encendida.

febrero 23, 2010

...


"..Debió explotar el instante primero en que me tuvo a su merced, debió haberme agarrado del corazón entonces, debió haber jugado a las estrategias de seducción que suelen jugar los amantes, los celos, las inseguridades, los repliegues distantes sucedidos de sobredosis de sexo salvaje. Pero no lo hizo. No hubiese sabido. Él era demasiado buena persona.

Y me perdió..."


21.02.10



febrero 17, 2010

Cuentas Pasadas...

Y sigo recibiendo llamadas, mensajes, mails, comentarios de un ex. Qué webita, la neta. Pese a que me mantengo silente, sigue intentando ponerse en contacto. ¿Cuál es el motivo? No sé si ni me importa. Ha pasado ya un mes, más de un mes, ya... superación!!!

Seguro ha de verse identificado en algunas letras aquí, suele suceder... hace tiempo, conocí a un niño que me decía sentía que todo lo que yo escribía eran mensajes para él (jeje), nunca fue así, pero desgraciadamente si pongo el nombre de la persona a la que verdaderamente le escribo, capaz y se asusta (juju).

Pero no, no escribo ni para aquél niño, ni para este último ex... eso, seguro.

El Closet





Yo que tu no miraría ahí dentro. Guardo, al menos, quince cadaveres en mi armario, por eso mi ropa está tirada por todas partes. ¿Que pasa?¿No me crees? Está bien, abrelo. ¿Contento? Cada una de esas prendas tiene un dueño y una historia. Nunca he llevado nada puesto, no me corresponde. Cada prenda habla de un tiempo muerto y casi olvidado y eso es lo que más miedo me da. No saber si querer salvarlo o no poder soportar que vuelva a la vida. Supongo que ninguna época es sencilla.

Ven, sientate a mi lado. Necesito sentir algo vivo cerca esta noche. Mañana si quieres puedes irte sin avisarme. Pero hazme el favor, dejame una huella de tu visita, no quiero pensar que me estoy volviendo loca.

Como una huella de sangre
con silueta férrea
de óxido
El recuerdo se niega a irse
y nosotros nos negamos a frotar
lo suficiente.

enero 27, 2010

Geranios...



Salgo para huir de ti, porque vuelvo a verte en otra persona. Sé que necesitaste odiarme por no saber quererme, ni quererte. Vuelves a doblegarme reafirmándome que soy una puta, tu puta. Tuya. Solo. Jodida y únicamente tuya. Y quizá yo tenga parte de culpa al pertenecerte tan enteramente.

Pero he dejado de pensar. Han dejado de importarme las cosas. He dejado de intentar salvarme cuando, en el fondo, sé que quiero aniquilarme. Igual que tú. Y la verdad es que lo consigues más satisfactoriamente. Mi piel se descose cuando la miras, mi sangre se derrota cuando me susurras que no recuerdas mi sabor, cuando me pierdo en el olor a tabaco de mis manos y desconecto de la tediosa, monótona y agotadora realidad.

Wicked Game resuena por toda la casa cuando me abandonas. Queensrÿche se expande como un eco cuando intento escapar y no me dejas. Al volver la vista atrás. Cuando el cuerpo me pide más.

Entonces la música deja de sonar. Y el silencio me arranca lo demás. Será que todavía tengo miedo. Miedo de encontrarle de nuevo y de tener que aceptar que lo que sentía por él no ha variado. Sé que necesita reflejar en mí todo su desprecio. Sé que, en algún recóndito rincón de su alma putrefacta y moribunda, sabe que quiere ser otro. Que quiere seguir siendo sin ser. Conmigo. Sin mí. Sin él.

Entonces comprendo que es posible, que quizá tengas razón. Que a lo mejor no he podido arrancármelo de dentro. Que había olvidado que reincidir es parte de mi encanto, o de la falta de él. Que sigo escondiéndome en mi gesto ausente cuando no puedo hacer más que pensarle y arder recordándolo, enfebrecer recordándonos. Que no quiero que pase la luz a mi cuarto para que no pueda tallarme la ausencia de sangre en el cuerpo.

Quiero sentir cómo el aire frío agujerea mis entrañas, cómo araña mi piel. Quiero sentir cómo se desintegra mi pensamiento y yo con él.

enero 18, 2010

Far...




No me hizo feliz
ni el libro,
ni la tarta de nata
que comí con la vista,
ni el anillo que te compre,
que invitaba a una
vida junto a ti,
fue
mi pseuda muerte
al morder la manzana
en vaivén sobre ti.

enero 16, 2010

Puzzle

Tengo retazos de todos los momentos formando un puzzle en la memoria...

La manera de tocar con la palma de la mano, el momento en que tu sexo jugaba con mi sexo sin entrar, el jabón escurriéndose entre tus dedos, el calor tan soportable de finales de la primavera, esperarte durante una hora sin ropa interior para notar cómo me abarcabas entera por momentos, el ruido que hace una cremallera que baja muy rápido, el tacto exacto que revela tu dureza.

Pero todas las imágenes del mundo no serían nada sin los sonidos.
Con ellos no hay retazos: los recuerdo todos.

enero 12, 2010

Pasado en Infinitivo...

La querías tanto que el día que desapareció, se te apagaron todas las reacciones. Lo único que dejó activo su marcha, fue tu capacidad de llorar hasta que se te mojaran los tobillos y eso fue lo que hiciste durante días. Sabiendo que suplicarías sólo por un titubeo en su voz, una grieta en su muro defensivo. Sin entender que pintaba la época de sequías a estas alturas del año, buscando meteorólogos que certificasen que aún existía una posibilidad, que tus inundaciones no caerían en manos vacías.

De repente, un día, te diste cuenta que ella esta vez había usado la palabra adiós, descubriste su resguardo sin billete de vuelta y se te hicieron añicos las compuertas. Ya no está, ya no está, ya no está, te gritaban las calles donde la quisiste a tiempo completo. Sin descanso para el cigarrito.

Ahora te engañas en las madrugadas creyendo que compusiste la argamasa adecuada para contener la marea que no has tenido que soportar en tus pupilas. Es la forma más sencilla cuando eludes tu pasado: no volverlo a pisar… Y besas otras manos y tocas otros cuerpos, convencido de que las telarañas han hecho lo que les corresponde. Que lo que escuece en tu estómago cuando la imaginas, es sólo la mala digestión del alcohol de anoche...

Estará como siempre en alguna frontera… cuando la ves tomando otros puertos, con la misma maleta de siempre, colgando destinos en la sonrisa que nunca quisiste dejar de besar. Cuando sabes, porque lo sabes, que podrá deshojar cuerpos sólo con un guiño recordando los cuerpos, olvidando los nombres… y cuando el tizón se acerca demasiado a los puntos vitales, concluyes las máquinas e inundas pensando que así limpiarás el pasado.

Y sólo te darás cuenta de que te equivocas cuando sea demasiado tarde.

...

Extrañarte...

Claro que te echo de menos, por eso se me cosen las costuras de las sábanas a los vacíos intermitentes que ya no deja tu aliento en mi pecho. Y duele, claro que duele, por eso evito los rayos de sol asesinos que me muestran esos rincones que ya no te guardo para que los vayas habitando poco a poco.

Ahora son lugares muertos, se gangrenan y me corroen los baldosines, convirtiéndolos en estériles, incapaces de derramar lágrimas de consuelo. Y acabo siempre bajo el mismo peso, intentando conciliar un sueño repleto de pesadillas con la vana esperanza de despertar y verte a mi lado como entonces.

Claro que te echo de menos, porque ya no sé dormir sin tus manos de alabastro enfriándome las muñecas, replegándose en los vacíos de mi médula, porque no soy capaz de odiarlas ni aunque las recomponga segando otros cuerpos más allá de mi piel.

Así que cada noche descompongo mis opciones rebuscando tu rastro en el suelo inerme en el que siempre termino pudriéndome, helada y vacía. Siguiendo el rastro de mis lágrimas en un vano intento de encontrar, como si se tratase de baldosas amarillas, el camino de vuelta a ti, el camino de vuelta a casa.

...

Mi Tango..

El contigo y el sin ti se convirtió en un péndulo que acelerábamos con Vodka y retardábamos a la luz de domingos, porque en domingo nada es lo mismo que en lunes y olvidamos siempre las postales de sábado, inundadas perpetuamente por las cloacas.

En domingo, por no equivocarnos de nuevo, dejamos que el oxigeno escapase por las tuberías rojas en vez de insuflárnoslo boca a boca y a pesar del sístole y diástole, invariablemente proporcional a la distancia entre nuestros cuerpos, pusimos los crespones en las banderas, guardando el luto sabiendo que, a pesar de todo, no hay tierra suficiente para tapar el camino entre nuestras manos.

Lo nuestro apuntaba a certeza, a pesar del miedo que me daba escalar tus ojos, mirarlos de cerca, beberlos sin aditivos. A pesar de que te mordieras las uñas hasta hacerte sangrar. Subiendo, subiendo, nos descubrimos demasiado alto (lejos de las rodillas) para un salto sin paracaídas.

Precisamente para bajar sin prisas, te quedaste agarrado de mi collar, en el balanceo de mis senos mientras nos acunábamos los sábados (nunca más tarde de las doce). No queriendo mirar más allá, más acá (junto con la estantería de los trofeos oxidados de errores), un poco más acá, hasta injertarnos en piel y empañarnos el cielo de la boca, nos dejamos hacer con la única prohibición de no escribir un te quiero ni a base de arañazos.

Aún sin uñas, escarbamos parapetados bajo cuervos la fosa común (donde no vivimos para contarlo) aunque ni a cal viva nos borraremos de los huesos.

diciembre 23, 2009

Rememorando...

Cuando conocí al primero, todavía no era consciente de que lo más obsesivo estaba aún por venir. Entró en mí de manera inconsciente. Le quise. Y omití todo tipo de jugarreta sucia. Los dos nos impregnábamos de eso que llaman ignorancia consentida y pasábamos de nosotros buscando emociones mayores. Realmente el éxito estaba justo delante, es esa cama, pero... ¿quién se iba a dar cuenta cuando lo único que realmente importaba era el baño en saliva ajena? Aún así, nuestra autodestrucción llegó cuando nos dimos cuenta de que no podíamos vivir sin el otro, y sin los otros.

Entonces apareció un torbellino que movió cielo, mar y tierra. Hizo temblar mi cuerpo, mi casa y me enseñó a pasear borracho en línea recta camino de más y más bares abiertos. Su ventaja era que, símplemente, no le esperaba. Apareció sin más. Y sin más me hizo olvidar al primero. Tras noches de sumisión y dominación en las que no faltaba algo de violencia, me enganchó. Otra droga más. Otro misterio sin resolver, cuando las marcas escondidas de su piel revelaban un mensaje secreto que sigue sin querer desvelarme. Me enamoré rápidamente de su pelo rubio, su descaro y poca vergüenza. Y de sus manos firmes al corgerme en el aire, aunque su pequeño cuerpo pareciese estar a punto de quebrar. Al final, quién acabó rota, no fue su espalda.

ÉL llegó sigiloso. Casi mudo. Invocó al diablo y aparecí yo. Desnuda, un día cualquiera en su cama. Él estaba enfermo. Yo le curé sin esfuerzo. Y los dos crecimos tontamente en los pálpitos del otro. Si trato de ser sincera, yo caí por sus oscuros, escondidos y tímidos pero lascivos ojos, que se tendieron en el suelo nada más notar un contacto directo con los míos. En ese momento me di cuenta de que estaba sentenciada de por vida, de que el diablo había caído en la trampa de un malévolo superior. Se había acabado mi seguridad: él sabía que yo no era más que una bruja disfrazada de ayuda. Él sabía dónde tocar, y tanto, para que doliese más pero se notase menos en el momento. El maestro de las drogas de placer y de gemidos sin final. El que siempre, siempre será...

Su gran talento es la mentira. Pero nunca de palabra. Juega con una mirada realmente consciente pero infinitamente irreal. Dice que cuenta que comenta que habla. Pero en realidad, él, hechiza. Primero te hace entrar en un juego en el que todas valemos. Luego se decanta por algún rasgo. Oh. Yo caí por una gran estupidez: mi juventud y mi precoz descaro.

A partir de ahí, todo sigue su rumbo. Él te domina. Tú articulas alguna que otra palabra dejando siempre espacio para más, y más, y más de su sexo. Y joder, siempre le dejo espacio. Por qué no, si me encanta ser hechizada. Si no puedo vivir sin sus órdenes y sus labios gesticulando una y otra sentencia que hace que yo sea alguien diferente. Alguien... mucho más yo, cuando la oscuridad protagoniza mi mente.

Es un dolor tan deseado como el que me deja casi inconsciente cuando me muerdo los labios y, aún sintiendo la sangre bajando por la barbilla, mis dientes siguen apuñalando las carnosas aberturas del placer.

Y es que el truco de todo esto, es que Él es mi oscuridad. Cuando te topas de frente con ella, no valen artimañas. Sólo puedes rendirte y abrir la boca... a cuanto desee. Di de bruces contra mi propia sombra, mis peores temores y mis impensables deseos. Todo a la vez. Porque eso es lo que él es. Y me tiene toda para sí. Él siempre juega con ventaja. Sabe que no podré ser VN ni Eva con otro. No. Nunca. No quiero. No puedo.

diciembre 22, 2009

Tlaxcala...

Acabo de salir del cuarto de baño. Mientras me duchaba, he tenido la siguiente cadena de pensamientos:


a) El amor no existe, es pura sugestión, una combinación entre la erección emocional inicial y el cariño generado por el día a día, la costumbre y el miedo.

b) Me entristece la gente que lleva juntos desde los 15 años y se autoconvence de que está enamorada cuando, en realidad, lo que tiene es pavor a volver a empezar y quedarse sola.

c) No, espera, en realidad es una labor encomiable. Renunciar a lo que realmente se siente por seguir adelante con un proyecto vital compartido es algo digno de mención.

d) De todas formas, el amor sigue sin existir, si no mira a T, o mira a M, o mira a C...

e) ¿Por qué siempre que intento sacar ejemplos sobre los desastres del "amor" me salen nombres de chicos?

f) ¿Hay excepciones?

g) Puede. Mira a L, o a A, o a C. Ellos han conseguido ese equilibrio entre lo que realmente debería ser una relación y la construcción de una vida en común sin que las hipotecas y los te quiero del comienzo pesen sobre ellos.

h) ¿Lo creo realmente o me engaño pensando que ellos lo han conseguido porque son intelectual y culturalmente superiores al resto?

i) No, es cierto. Todo tiene que ver con el bagaje, con la cultura fílmica y literaria. Ellos han visto o han leído lo que realmente es amor (o al menos, lo que los creadores creen que significa el término). Ellos conocen todo tipo de amores, más allá de los de 'Crepúsculo' o 'Love actually', de los que simplemente son pasionales o monos. Ellos son capaces de identificar el amor que sienten y de no confundirlo con otros sentimientos que, tarde o temprano, acabarán extinguiéndose.

j) Entonces, el amor existe, ¿pero es una copia de obras de arte?

k) ¡Uy, qué tarde es! Me voy corriendo que no llego a trabajar...